
Ayer, la primera nevada del año cayó sobre nosotros, y tomé eso como una señal para retomar mi pasión por la escritura. Desde hace semanas, nos hemos estado preparando meticulosamente para la llegada de la nieve: chaquetas acolchadas, gorros de piel y botas de invierno forman parte de nuestro equipo. Sin embargo, la lluvia ha empapado nuestras botas y los gorros, generando una sensación incómoda. Por eso, cuando salimos de la cantina después de la cena y vimos el fino polvo blanco flotando en el aire, varios de nosotros no pudimos resistir la tentación de intentar atraparlo con las manos. ¡La emoción por la primera nevada se hizo palpable entre nosotros!