
El viernes pasado en Trujillo se llevó a cabo un importante encuentro hispanoamericano para abordar temas de historia, en un momento clave debido a la tensión entre México y España. La elección de esta ciudad cacereña, considerada cuna de conquistadores, no fue casual. En este contexto, el rey Felipe VI inauguró el Encuentro de Academias Hispanoamericanas de la Historia con un discurso que, aunque no hizo mención directa al conflicto bilateral, abordó la importancia de la hermandad entre España y Latinoamérica y la necesidad de enfrentar las discrepancias con franqueza, respeto y amistad. Sus palabras, cargadas de significado, resonaron en el auditorio donde académicos se despidieron con elogios a un debate "libre de prejuicios".