
En el mundo actual, el intercambio de imágenes íntimas se ha convertido en una práctica común en las relaciones a distancia, pero también en un riesgo latente para la privacidad y la integridad de las personas. Según estudios recientes, aproximadamente el 24% de la población participa en este tipo de intercambio, especialmente entre los jóvenes de 16 a 24 años, donde alcanza un 42%.
Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias devastadoras cuando las imágenes se comparten sin consentimiento, convirtiendo internet en un terreno peligroso. En España, las denuncias por divulgación de imágenes sin permiso han aumentado drásticamente en los últimos años, pasando de 1.691 en 2018 a 4.460 en 2020, según datos oficiales del Ministerio del Interior. Y estos números solo reflejan una parte de la realidad, ya que muchas víctimas sufren en silencio durante años.
Es fundamental concienciar a la sociedad sobre los riesgos asociados al intercambio de imágenes íntimas y promover el respeto a la privacidad y la dignidad de cada individuo. La tecnología puede ser una herramienta poderosa para conectar a las personas, pero también puede ser utilizada de manera irresponsable y dañina. Es responsabilidad de todos crear un entorno seguro y respetuoso en línea.