
A principios de este año, en los círculos políticos de Morena se consideraba imposible aprobar una reforma al Poder Judicial como la propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta reforma, que busca que todos los jueces federales, incluidos los ministros de la Suprema Corte, sean elegidos directamente por los ciudadanos, requería de una victoria contundente en las elecciones de junio para lograrse.
El desafío era enorme: obtener una mayoría calificada en el Congreso para modificar la Constitución sin obstáculos por parte de la oposición. Conocido como Plan C, esta estrategia fue respaldada por López Obrador en su popular conferencia Mañanera. Para sorpresa de muchos, el oficialismo logró una victoria abrumadora en la Cámara de Diputados y estuvo a punto de alcanzar la mayoría en el Senado.
Con estos resultados, el camino hacia la aprobación de la reforma propuesta por el presidente está prácticamente despejado. A pesar de las dificultades y resistencias enfrentadas, la maquinaria parlamentaria de Morena está a punto de cumplir con el objetivo antes de la transición de poder el 1 de octubre. La enmienda ha sido un largo proceso, pero el partido gobernante ha demostrado su determinación y capacidad para superar todos los obstáculos en su camino.