
Las recientes declaraciones de Ismael Zambada García acerca de su captura en Estados Unidos han generado un gran revuelo en México. El presidente Andrés Manuel López Obrador salió en defensa del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de que El Mayo afirmara en una carta que tenía planeado reunirse con él y con el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, el día en que fue supuestamente emboscado y llevado contra su voluntad a Estados Unidos. El trágico asesinato de Cuén se dio a conocer poco después de la detención de Zambada García y de Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán, en suelo estadounidense.
En medio del escándalo provocado por las acusaciones del capo, que han avivado las sospechas sobre posibles nexos entre el crimen organizado y los políticos mexicanos, el presidente planteó la teoría de que ciertos sectores estadounidenses podrían estar interesados en socavar la credibilidad de su Gobierno. En sus declaraciones durante la conferencia matutina de este lunes, López Obrador señaló que "durante mucho tiempo han seguido esa estrategia de intentar involucrar a gobiernos extranjeros para mantenerlos débiles y dominados. No se trata del presidente Trump, ni del presidente Biden; es el modus operandi de la política estadounidense desde hace más de dos siglos". Además, enfatizó: "No somos corruptos".