“Los ladrones de agua van armados. Nos asaltan por la noche, se meten en los pozos y ganan dinero vendiéndola. Dejan secos mi huerto y los grifos de mi casa”, asegura Zandile Phiri, una viuda de 55 años y residente en Chiboyla, la barriada más conflictiva de Lusaka, la capital de Zambia. “No duermo; estoy siempre en guardia”, explica. Se refiere a los ladrones que asaltan los pozos ya sobreexplotados de las barriadas marginales de la ciudad para vender el agua a hoteles, a campos de golf o a piscinas. Las luchas por el lÃquido caldean los ánimos de unos habitantes que sufren la sequÃa que trajo el fenómeno de El Niño desde enero, agravada por una deficiente red de agua corriente.
"Zandile Phiri, una viuda de 55 años residente en Chiboyla, la barriada más conflictiva de Lusaka, la capital de Zambia, denuncia la presencia de ladrones armados de agua que están causando estragos en su comunidad. Estos delincuentes se infiltran en los pozos ya sobreexplotados y venden el preciado lÃquido, dejando secos los huertos y grifos de las casas. Phiri, quien vive constantemente en alerta, relata la angustia de no poder descansar por miedo a estos ladrones nocturnos. La situación se agrava debido a la sequÃa provocada por el fenómeno de El Niño desde enero, y a la insuficiente red de agua corriente en la zona. Las tensiones por el acceso al agua se incrementan en medio de esta crisis, afectando a todos los habitantes de la comunidad."