En una expedición organizada por el Museo Metropolitano de Nueva York hace 89 años, arqueólogos viajaron a Egipto al convento Deir Elbaharim, cerca de Luxor y excavaron la cámara funeraria de Senmut, un importante arquitecto del reinado de la faraona Hatshepsut. Debajo de su tumba había varias momias de familiares no identificados, y pudieron ver una que ha desconcertado a los investigadores durante mucho tiempo. Dentro de un ataúd de madera, atada por las muñecas y los pies, estaba una mujer con una peluca y una terrorífica expresión con la boca completamente abierta, congelada en un grito de 3.500 años. Desde el hallazgo no está del todo claro cómo murió, pero se han dibujado algunas conclusiones. La más reciente, publicada esta semana en la revista científica Frontiers in Medicine, sugiere que la mujer murió gritando de dolor.
En una histórica expedición del Museo Metropolitano de Nueva York hace 89 años, arqueólogos se aventuraron a Egipto al convento Deir Elbaharim, cerca de Luxor, para excavar la cámara funeraria de Senmut, renombrado arquitecto del reinado de la faraona Hatshepsut. Bajo su tumba, descubrieron varias momias de familiares desconocidos, pero una en particular ha desconcertado a los expertos desde entonces. Se trata de una mujer en un ataúd de madera, con las muñecas y los pies atados, con una peluca y una expresión aterradora con la boca completamente abierta, congelada en un grito de 3.500 años. Aunque todavía no se ha determinado con certeza la causa de su muerte, recientes investigaciones publicadas en la prestigiosa revista científica Frontiers in Medicine sugieren que la mujer falleció gritando de dolor.